El sábado al medio día partimos hacia Ainsa en busca de las piezas que faltaban, con la ayuda del presidente del Monzón Classic Club, el cual consiguió un medio de transporte -un camión de caballos- y la ayuda para poder moverla.
A las 13:30 llegamos al taller, donde nos esperaban para abrirnos las puertas, y después de cargar la caracola, las aletas, aletines y aros de los cocos, nos dirigimos nuevamente a Monzón, donde ya reposa tranquilamente sobre el chasis, a la espera de comenzar los trabajos serios.
Por otra parte está pendiente el importe final, donde el trabajo no cumplió las expectativas, y las ganas de trabajo están muy lejos de lo que hubiera deseado, pero en computo general estoy contento con el trabajo, aunque evidentemente es más facil pintar que trabajar la chapa, donde falta de pintar los aletines por la parte interior, así como parte de los aros, y los bajos finalmente no se tocaron.
lunes, 4 de julio de 2011
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